Habilidades básicas del alumnado en la Educación Infantil
De Web20
- Sentido Espacial
GEOMETRÍA Y SENTIDO ESPACIAL:
Lo que significa: Identificar, clasificar y analizar objetos de una, dos y tres dimensiones, comprendiendo sus propiedades y utilizando el conocimiento para resolver problemas.
- Identificar formas de dos dimensiones o bidimensionales (p. ej., triángulos, cuadrados, rectángulos, círculos) y dibujarlos de memoria.
- Separar y describir formas utilizando sus características, por ejemplo el número de lados o vértices (esquinas).
- Identificar las formas que tienen los lados de objetos tridimensionales.
- Utilizar palabras para describir ubicación (cerca, lejos, cerca de) y orientación o dirección (izquierda, derecha).
Durante los primeros años de vida, el niño desarrolla mediante el aprendizaje una serie de capacidades que van descubriendo su personalidad, su forma de ver el mundo, sus aptitudes y sus habilidades.
En lo que se refiere a las nociones espaciales, hay que tener en cuenta que el origen del conocimiento lógico-matemático reside en la manipulación de los objetos que hace el niño. Y más concretamente, en las relaciones que establece entre ellos. A través de sus movimientos descubre las características de los objetos y aprende la relación que hay entre ellos, lo que le permite comparar, agrupar, organizar, clasificar, seriar, etc. Estas relaciones no están en los objetos como tales, sino que son una construcción del niño.
Por todo esto, la aproximación a la lógica y a las matemáticas en esta etapa debe basarse en la actividad práctica, en la experimentación y en la manipulación constante.
Poco a poco, el pequeño comienza a interesarse por los objetos de su entorno. En primer lugar, aprende dónde termina su cuerpo y dónde empieza el resto del mundo, que comienza a atraer su atención. Comienza a explorar y manipular los objetos cada vez con mayor empeño, a través de todos sus sentidos llevado por la gran curiosidad que siente: destapa envases y desenvuelve paquetes, nombra los objetos, apila cubos, mete objetos dentro de otros, esconde cosas, se siente atraído por los objetos de colores llamativos y por los objetos que se mueven y suenan, etc.
Los juguetes provistos de escondrijos, cerrojos y llaves le ayudan a investigar la constancia de los objetos, aunque guarde algo bajo llave mirará por la rendija para comprobar que sigue ahí. Más tarde, a partir del segundo ciclo de Educación Infantil, empezará a comprender muchos conceptos de cantidad (muchos/pocos), de orientación espacial (dentro/fuera, encima/debajo...), distinguirá colores, hará agrupaciones, colecciones, ordenaciones, establecerá comparaciones, seriaciones, clasificará objetos y discernirá entre aquellos que son iguales y los que son diferentes.
En sus esfuerzos por organizar el mundo en que vive, el niño utiliza una serie de reglas. Uno de los aspectos importantes del progreso del niño lo constituyen las clasificaciones que realiza con los objetos, siguiendo esas reglas.
Para encontrar sentido al mundo, es necesario formar categorías o clases de elementos que frecuentemente no son por completo iguales, y por ello hay que realizar una abstracción de las características. Esta labor de clasificación la empieza el niño sobre los dos años, y hasta la edad de siete años no empezará a manejar, de forma satisfactoria, todos los aspectos de la clasificación.
Por ejemplo, no logra comparar correctamente un conjunto de elementos, con otro en el cual está incluido el primero: así nos puede decir que hay más margaritas que flores, ante un ramo que tiene 8 margaritas y 2 rosas, es decir, un total de 10 flores. Será, sobre los ocho años, cuando comprenderá que ciertas clases, como las flores, contienen subclases, como las rosas o margaritas. Y lo que es más importante comprenderá que una clase nunca puede ser más pequeña que una subclase.
Para desarrollar su sentido espacial, proponemos las siguientes actividades:
• Un buen juego para ayudar a los alumnos a la estructuración del espacio son los puzzles de varias piezas según la edad. Desde 4 ó 5 piezas hasta 40 ó 50 piezas. También son interesantes los juegos de apilar cubos, hacer torres, juegos de construcción, con formas de madera... Aunque tarde más tiempo, es el niño quien debe ir descubriendo causas, efectos, relaciones entre los objetos, etc. Los maestros, jugando con él, podemos orientarle sobre lo que va descubriendo, pero no darle todo hecho.
• El niño irá construyendo a través del juego su mente matemática. Por ejemplo, con actividades que le ayuden a diferenciar las cualidades sensoriales de objetos: juegos de palpar objetos y adivinar su forma, discriminar texturas, grosor, tamaño... Se puede ayudar al alumno enriqueciendo su vocabulario: dando nombres y hablando de lo que se observa, de lo que se relaciona, de lo que se experimenta.
• Algunas actividades de clasificación que se pueden hacer con los alumnos son: clasificar hojas caídas de los árboles (por tamaños), clasificar distintos tipos de pasta (por forma), clasificar semillas, piedrecitas, etc. También son interesantes los ejercicios de series: pintar cenefas, frisos, etc. Siguiendo una o varias pautas.
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